No hubo aviso,  ocurrió así, sin anestesia ni preámbulos. Lalibela simplemente robo nuestro corazón. Llegamos ignorantes de lo que nos deparaba, otro sitio interesante que conocer, otras anécdotas. Desde el primer momento fue algo especial, un flechazo, un enamoramiento. Paseamos durante tres días arriba y abajo por sus callejuelas, recorriendo sus templos, sis rincones, sus paisajes. Jugamos con los niños, vimos atardecer y también amanecer… y una ceremonia muy espiritual que me llegó al alma como nunca antes me había ocurrido. Solo tres días bastaron para que no la olvide nunca. Siempre en mi corazón Lalibela

Without previous advise Libela captured our hearts. We arrived like we have done before to many places around the world, looking forward to meet the people their culture and traditions. But this time, at this place, a piece of my heart has stayed forever. We walked up and down the streets, once and over again, played with the kids, visited their sacred temples, and we let the sun down enchant our souls.

 

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