De cliente a parejas

 

En este blog, habitualmente hablamos de fotografía, de la importancia que para muchos tiene encontrar un estilo que con profesionalidad y personalidad propia, narre en imágenes el retrato de algunos de los momentos más importantes de su recuerdo.

Cuando se trata de fotografía documental, de capturar instantes y emociones es fundamental que exista una buena conexión con el fotógrafo, es aquí donde entran en juego otros factores tan importantes como la técnica, la empatía, la confianza…

Hoy nos apetece hablar de algo que aunque no es nuestra fotografía sí está muy ligado a nuestra forma de hacer, la atención. El tema no surge de la nada, este post nace de nuestras experiencias como clientes porque, en un momento u otro del día, todos somos clientes.

Esta semana Leticia y una servidora (Paula) nos encontramos comentando emocionadas lo bien que nos habían tratado en un servicio público y en el departamento de atención al cliente de una conocida empresa. Estábamos sorprendidas y casi al borde de la emoción, lo que hizo que nos planteásemos una pregunta ¿cómo hemos llegado a esto? ¿qué ha podido ocurrir para que nos sorprenda tanto una buena atención?

A mí me resulta muy complejo entender el porqué. Para nosotros siempre ha sido fundamental que las personas para las que trabajamos se sientan cómodas y que partiendo de ahí , con nuestra profesionalidad y buen hacer, seamos merecedores de su confianza.

Cualquier profesional, sea fotógrafo o parapentista (si es que existe el término) no está ahí para ofrecer un producto y adiós muy buenas. A mi entender, un buen profesional, asesora, resuelve y ofrece soluciones desde su buen conocimiento de la materia. Conocer las necesidades de quién tienes frente a ti, comprenderlas y ofrecer la solución que honestamente crees más adecuada. Esto es profesionalidad y lo demás, me vais a perdonar, son mandangas.

Así que con esta filosofía de trabajo y el mantra de mejorar la calidad de lo que hacemos, salimos al mundo y plafff!! nos encontramos con que al parecer, lo que para nosotros es tan fundamental y evidente, no lo es para todo el mundo. Ahí estamos nosotros, en nuestros papeles de clientes por el mundo, diciéndonos a nosotros mismos, no es justo, yo no trato así a la gente.

No sé si es porque a muchas empresas y profesionales les faltan luces o les sobran clientes, pero lo cierto es que en muchas ocasiones se olvida que un buen trabajo se mide además de por su calidad “técnica” también, y no menos importante, por la atención. Creo firmemente, que sólo si se conjugan ambos factores, se puede hablar de un trabajo profesional.

Quizás sea por esta forma de hacer, por la que utilizar la palabra cliente con las personas con las que trabajamos nos suene tan raro, porque se nos queda corta. Personas a las que conoces, comprendes y ayudas en lo que puedes y a las que en no pocas ocasiones, acabas cogiendo mucho cariño.

Text by: Paula Toral

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